McSwain rinde tributo a su amigo, el artista neoyorquino Tobías Wong –fallecido en extrañas circunstancias a la edad de 35 años- con un retrato constituido por 13.138 dados.
13.138 dados de 6 caras, convenientemente dispuestos para formar la figura. La obra es un tributo pero también una especie alegoría sobre lo efímera y aleatoria que es la vida. El hecho de que McSwain haya empleado esa cantidad de dados -y no otra- no es discrecional, sino que guarda relación con la edad que Tobías tenía cuando murió, el 30 de mayo de 2010 (13.138 días).
“El niño terrible del diseño” como se le conocía a Tobías en los círculos artísticos de la ciudad de los rascacielos, apareció ahorcado en un apartamento neoyorquino y pudo haberse colgado él mismo mientras dormía a consecuencia de su enfermedad. Padecía de graves episodios de parasomnia (sonambulismo) y era capaz de hacer múltiples actividades complejas completamente dormido. Tobías Wong gozó de éxito y popularidad por un estilo que él mismo denominó como paraconceptual, siempre fue muy crítico con el consumismo comercial y el estilo de vida de la alta burguesía.
La obra de McSwain fue expuesta en la galería Gallery R’Pure de New York.