Alcanzar la estrella más alta


Megalomanía.

Lo de este escalador ruso podrá calificarse de proeza o de temeridad, o de ambas cosas, pero en cualquier caso bien podría constituir una arriesgada alegoría de la megalomanía desafiante que caracterizó a los dictadores comunistas. Subió hasta los 176 metros de altura de la torre Kotelnicheskaya, en Moscú, sin ninguna protección ni sujeción y con la cámara de video en su boca.

“Esta estrella es famosa porque sólo la tocaron los constructores y las aves”, comenta el propio escalador —Tiomka Pirniyázov— en su controvertido vídeo, no apto para personas propensas al vértigo y que abre una reflexión: ¿Vale todo para que vean tu vídeo en YouTube? ¿Qué opinas al respecto?

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