Fotógrafos con talento buscan algo nuevo


Aturdidos por la omnipresencia de la fotografía digital, quieren algo diferente.

Algo nuevo que en realidad es una vuelta a los orígenes, casi a los albores de la fotografía. Quizás esta búsqueda de las esencias es lo que ha propiciado el triunfo de Instagram entre los usuarios, deseosos de dar a sus fotos —aunque sólo sea de forma aparente— ese atractivo aire vintage y escapar, así, del frío hermetismo de los bits. Pero muchas mentes creativas, con buen criterio, vas más allá de los filtros informáticos y prefieren el carrete.

Es el caso de Daniel Lund, un friki de cámaras analógicas, como las Holga, incluso cuenta en su colección con una Kiev 88, máquina que ofrece una calidad insuperable para las digitales (bueno, excepto las Hasselblad suecas, pero eso es harina de otro costal). Especialmente llamativas por su buen precio, estética y diseño —dentro de este apasionante y emergente mundo del revelado— son las citadas Holga, máquinas de plástico, ideales para la experimentación.

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